miércoles, 21 de diciembre de 2011

Es Navidad

Sólo faltan 4 días para nochebuena y 5 para navidad. Ahora mismo todo el mundo estará nervioso por hacer esas compras de regalos de último minuto o haciendo la compra para la comida/cena de navidad. Por segundo año consecutivo Vero, Mario y yo pasaremos la navidad en Madrid. A pesar de estar en casa, en esta fecha nos sentimos fuera de lugar ya que nuestra costumbre indica que debemos estar rodeados de montones de familiares pero este año no será así. He intentado hacer memoria de cuántas veces he pasado navidad fuera de México. Y si no me equivoco, esta será la cuarta vez. 
La primera vez fue en el año 1995, cuando mi buen amigo Carlos y yo nos fuimos a Michigan a pasar algunas semanas con mi tía Temis y el resto de los Campau. Recuerdo que aquella vez viajamos primero Malú y yo, y pocos días después llegó Carlos. También recuerdo que el año nuevo 1996 lo recibimos Carlos, Joe y yo en un hotelucho de mala muerte muy cerca de las montañas del norte de Michigan, donde habíamos ido a esquiar (también la primera vez que esquié en mi vida). Recuerdo que nos compramos una botella de vodka, unas cuantas cervezas y nos encerramos los tres en la habitación del hotel a ver por televisión la llegada de 1996 desde Times Square en Nueva York. 
La segunda vez fue la navidad del año 2004 en un pueblo cerca de Hamburgo en Alemania. En aquel entonces, mi primo Javier (el chino) vivía en Alemania y yo estaba pasando mi primer año en España. Recuerdo que no me pude ir a México porque me acababan de contratar para trabajar en SAP España y tenía que presentarme al trabajo la primera semana de enero de 2005. Llamé al chino y le dije que le iba a caer porque no quería pasar navidad solo en Madrid. Así es que tomé un vuelo a Berlín (donde por cierto también tengo una excelente historia que contar, pero será en otra ocasión) y al día siguiente un tren a Hamburgo donde me esperaba el chino. Aquella también fue una navidad muy especial porque tuve oportunidad de conocer las costumbres alemanas para estas fechas. Tomé el vuelo de regreso a Madrid el 31 de diciembre y recibí el año nuevo con mi súper amiga perúana Yola y con el chileno Roberto (con quienes compartía apartamento en aquella época) en la mismísima Puerta del Sol de Madrid. Recibir el año nuevo en la Puerta del Sol es una gran tradición que incluso está plasmada en una famosa canción de Mecano que pueden escuchar aquí.
La tercera vez fue el año pasado. Mario había nacido un mes antes y se nos hizo prácticamente imposible viajar con él recién nacido. El año pasado vinieron a cenar a la casa nuestros amigos Abraham y Kaoru, y la verdad es que lo pasamos bastante bien a pesar de los madrugones que Vero y yo nos estábamos dando por aquellos días. Para año nuevo también tuvimios visitas. Estuvieron en casas nuestros amigos Jordi y Madoka, con su pequeña hija Kaede. La llegada del año fue un poco desastrosa porque los dos bebés, tanto Mario como Kaede, estuvieron súper inquietos justo a la hora de las uvas. Así es que decidimos recibir el año nuevo una hora después, con la transmisión en directo desde las Islas Canarias, donde tienen una hora menos que en el resto de España.
Algún día les contaré qué tal pasamos este año la navidad y nochevieja. El plan de este año es recibir en casa a nuestros amigos Arturo y Sandra para nochebuena e irnos a una casa rural para el año nuevo. Por lo pronto, Vero y yo queremos enviarles un enorme abrazo a todos y todas las que siguen leyendo estas líneas. Espero que estas fechas sean tan especiales como lo son para nosotros y recuerden que los tenemos a todos y cada uno de ustedes en algún sitio de nuestra memoria y corazón. ¡Felices Fiestas!



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