miércoles, 4 de julio de 2012

Y ya son 38...

Recuerdo que cuando era pequeño (sí, aún más) me encontré con algunos álbumes de fotografía de cuando mis hermanos eran niños. En las fotografías se mostraban fiestas infantiles tremendas, con un montón de niños súper entretenidos en un jardín con juegos infantiles. Y entonces me di cuenta que yo nunca tuve una fiesta como esa cuando era niño. Creo que hasta le reclamé a mi mamá pero ya no me acuerdo qué me dijo.
Como todos recordarán (espero que así sea), hace algunos días cumplí 38 añitos de edad. Se dice pronto, pero al pensar que estoy cerca de la cima de la montaña, me recuerda que aún me quedan muchas cosas por hacer en esta vida.
Hace algunos años, probablemente inspirado en el álbum de fotos, solía festejar mis cumpleaños a lo grande, o bueno, yo creo que era a lo grande principalmente porque veía a todos mis amigos reunidos y me lo pasaba súper bien. Quedan muchas anécdotas de aquellas fiestas en la casa de Deportes, como por ejemplo la impresión que causaban las botellas recortadas y convertidas en vaso donde todo mundo se servía unas bebidas enormes ó el reencuentro de amigos que sólo se veían en mis fiestas de cumpleaños. También solía juntar a mis diferentes grupos de amigos en la misma fiesta aunque a veces los resultados no eran del todo satisfactorios. 
Probando el pastel...
1992: Probando el pastel
Con los amigos el día de mi cumpleaños
1994: Cumpliendo 20 años
Cumpliendo 23 añitos
1997: Hemos cambiado un poquito desde entonces
Un año más
1998: Fiesta de cumpleaños en San Gil
 También en aquella época era común que todos mis amigos festejaran sus cumpleaños con fiestas, muchas de ellas memorables, como aquellas de Carlos en la casa de González Roa en las que preparaba las bebidas en garrafones de 20 litros, o alguna en la casa de Eduardo en Sayavedra donde no faltaban las riñas entre féminas, normalmente causadas por tener los ojos puestos en el mismo galán.O las de Margarita, en las que más de uno pasó por ahí haciendo el ridículo o patinando en el suelo mojado.
Cuando me mudé a California los festejos cambiaron radicalmente. En vez de grandes fiestas con muchos amigos se convirtieron en cenas en un restaurante o en casa de Santiago, o simplemente en nada. Claramente la falta de quorum hizo que los festejos se redujeran cada vez más.
Al llegar a España se dio un resurgimiento a lo grande. En mi segundo año aquí llené el piso compartido en el que vivía con un montón de personas, entre compañeros de la oficina, amigos míos, y amigos de mis amigos. La fiesta comenzó una tarde y terminó por ahí de las 10 de la mañana del día siguiente, mientras desayunábamos un bocadillo en el bar El Diamante. Yo creo que ha sido la más memorable de mis fiestas de cumpleaños, y también la última que he organizado.
Fiesta de cumpleaños en Madrid
2005: Memorable fiesta en el piso de la calle Ribadavia
Estos últimos cumpleaños han sido muy distintos. Por alguna u otra razón no me han dado ganas de festejarlos, o por lo menos el festejo se reduce a la tradición española de invitarle algo a los amigos y compañeros. En España ocurre algo curioso. En vez de que los amigos del cumpleañero inviten al festejado a comer o a tomar unas cervezas, aquí el festejado es el que invita y paga la cuenta. Pues sí, en los últimos años mis celebraciones se han reducido a invitar el desayuno a mis compañeros de trabajo. He aquí una foto de mi más reciente celebración de cumpleaños:
Desayunando con los de la oficina en mi cumpleaños
2012: Desayunando en Cuco's

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